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La capital vende en Naturcyl su mayor patrimonio: un paisaje que pide ser descubierto y protegido

Zamora se presenta en La Granja de San Ildefonso junto a la provincia con el Duero, la biodiversidad, la gastronomía y el turismo activo como reclamos, mientras Christoph Strieder reivindica un modelo turístico que también contribuya a conservar el territorio

Zamora ha llegado a Naturcyl con algo difícil de guardar dentro de un expositor: su paisaje. El Duero, la biodiversidad, los caminos, el vino, los productos de la tierra o la posibilidad de recorrer el territorio caminando o en bicicleta conforman la carta de presentación con la que la capital y la provincia buscan estos días nuevos visitantes desde La Granja de San Ildefonso.

La Feria Internacional de Ecoturismo celebra su novena edición y Zamora conoce bien la cita. Está presente desde sus comienzos y desde hace años Ayuntamiento y Diputación comparten espacio y promoción. Una fórmula que el concejal de Turismo, Christoph Strieder, considera ya inseparable de la manera en la que debe venderse el destino. «La promoción tiene que ser la ciudad y el territorio juntos», ha defendido.

Porque para el visitante resulta difícil establecer la frontera entre ambos. Quien contempla el Duero desde la capital puede seguir su curso hacia los Arribes; quien llega atraído por el patrimonio puede terminar descubriendo los productos de la provincia; y quien busca naturaleza tiene a su alcance un territorio en el que combinar paisaje, gastronomía y turismo activo.

Zamora interesa fuera de España

Naturcyl es también escaparate profesional y este viernes ha permitido comprobar que ese modelo tiene potencial más allá del mercado nacional. Strieder ha explicado que durante la mañana había mantenido encuentros con ocho empresas procedentes de Bélgica, Países Bajos, Estados Unidos y Polonia que buscan precisamente destinos con las características que ofrecen Zamora y su provincia. «Están justamente buscando este tipo de zonas, este tipo de localizaciones y territorios para sus clientes», ha señalado.

La presencia zamorana en la feria no se limita por ello a repartir información turística. El programa busca mostrar qué puede encontrarse realmente al llegar al territorio. Este viernes se ha celebrado un taller dedicado a los polinizadores y al mundo de los insectos dirigido especialmente a los más pequeños. El sábado llegará el turno del Duero mediante la presentación de un documental centrado en la biodiversidad del río y su relación con la ciudad.

El domingo, la mirada se dirigirá hacia el futuro con una mesa redonda sobre paisaje, infraestructura verde y turismo regenerativo.

Un turismo que deje algo a cambio

Precisamente ese último concepto resume buena parte del modelo defendido por Strieder ¿Qué es el turismo regenerativo? «Un turismo que no solamente no destruye, sino que aporta algo», ha explicado el concejal.

La idea supone ir un paso más allá de evitar el impacto negativo del visitante. El turismo puede convertirse también en una herramienta para conservar aquello que provoca que alguien decida viajar hasta Zamora.

Strieder ha puesto como ejemplo la experiencia del eclipse y la atención que generó alrededor de la calidad del cielo nocturno. La promoción turística del fenómeno astronómico sirvió también, a su juicio, para aumentar la sensibilidad de instituciones y administraciones ante la contaminación lumínica y la necesidad de preservar cielos oscuros.

El turista llega atraído por un recurso y ese mismo interés puede contribuir a que el territorio tome conciencia de su valor.

El paisaje también es economía

Pero vender naturaleza obliga, al mismo tiempo, a conservarla. Y ahí Strieder ha introducido una reflexión que va más allá de la promoción turística desarrollada estos días en Segovia. Si Zamora pretende consolidarse como destino de naturaleza, considera necesario proteger los paisajes que constituyen precisamente uno de sus principales reclamos. «Tenemos que defender también los paisajes, que son nuestro gran capital», ha advertido.

El concejal ha mostrado su preocupación ante la proliferación de determinados proyectos energéticos y ha citado específicamente la implantación de placas solares y aerogeneradores. Ha señalado, como ejemplo, la planificación de decenas de torres eólicas en Sayago.

También se ha referido al proyecto del centro de datos previsto en el entorno de la capital, cuestionando sus posibles efectos y contraponiendo este tipo de desarrollos al impacto económico directo que genera el turismo sobre los negocios y profesionales del territorio.

Para Strieder, la cuestión tiene además una dimensión económica. En los últimos años se han movilizado cerca de siete millones de euros mediante planes de sostenibilidad turística en destino y la aspiración es que ese esfuerzo termine generando actividad y riqueza.