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Más de 200 pueblos de Zamora podrían desaparecer en menos de 50 años

Quintanilla de Justel encabeza la lista negra, con una estimación de apenas ocho años, mientras Avedillo de Sanabria, La Tabla, La Tejera, Campogrande de Aliste y Olmo de la Guareña se sitúan en nueve

El mapa de la despoblación vuelve a dibujar un futuro especialmente complicado para buena parte del medio rural zamorano. Un total de 205 de las 500 localidades de Zamora analizadas en un estudio de AXA y Correos, sobre la esperanza de vida de los pueblos de España, tienen una estimación de supervivencia inferior a 50 años.

La cifra más extrema corresponde a Quintanilla de Justel, para la que el estudio establece una estimación de apenas ocho años. Le siguen, con nueve años, Avedillo de Sanabria, La Tabla, La Tejera, Campogrande de Aliste y Olmo de la Guareña. Todos ellos aparecen entre las localidades zamoranas cuya situación demográfica resulta más vulnerable según la herramienta.
A continuación aparecen Lagarejos de la Carballeda, Valdemerilla, Faramontanos de la Sierra, Flechas, Villarino de Manzanas, Tolilla, Castrelos, Linarejos, Escuredo y Vega de Nuez, todos ellos con una estimación de diez años. El listado continúa con varias decenas de núcleos que tampoco alcanzan las dos décadas.

En concreto, el análisis de las 500 localidades deja 62 pueblos por debajo de los 20 años, 31 entre los 20 y los 29, 67 entre los 30 y los 39 y otros 45 entre los 40 y los 49 años. Es decir, más de cuatro de cada diez localidades incluidas en el listado no alcanzarían el medio siglo de supervivencia en el escenario que plantea el estudio.

Una provincia especialmente expuesta

El dato zamorano se enmarca en un proyecto de ámbito nacional. La plataforma ‘Esperanza de Pueblo’, desarrollada por AXA y Correos, calcula una estimación de supervivencia para miles de localidades españolas a partir de datos oficiales y de distintas variables relacionadas con la demografía, los servicios y las condiciones del territorio.

Según los datos generales difundidos por las entidades impulsoras, los pueblos españoles de menos de 100 habitantes tienen una esperanza de vida media de alrededor de 50 años, mientras que los municipios de entre 100 y 500 habitantes superan los 250 años. La media nacional de las localidades analizadas se sitúa en 152 años.

El algoritmo utilizado por el proyecto combina información demográfica del Instituto Nacional de Estadística con variables sociales, medioambientales y de acceso a servicios. Entre ellas se encuentran el transporte público, los servicios sanitarios y educativos, las farmacias, los comercios o la presencia de oficinas postales. El modelo incorpora además información de otras fuentes y herramientas de inteligencia artificial para establecer las estimaciones.

La propia organización insiste en que no se trata de una cuenta atrás literal. La cifra pretende mostrar la situación de cada localidad en relación con otras y visualizar qué factores están condicionando su futuro. En otras palabras, los ocho años asignados a Quintanilla de Justel no significan que el pueblo vaya a quedar vacío exactamente dentro de ocho años, sino que reflejan una situación de vulnerabilidad extrema bajo las condiciones que analiza el modelo.

El propio proyecto de AXA y Correos plantea esta cuestión más allá de las cifras. La compañía señala que cuando un pueblo se vacía no solo desaparecen habitantes: también quedan amenazados recuerdos, tradiciones, oficios, fiestas, palabras, paisajes y redes de apoyo vecinal. La plataforma permite precisamente a los usuarios incorporar aquello que consideran que se perdería si su localidad desapareciera.

En Zamora, ese patrimonio tiene muchas formas. Puede ser una iglesia románica, una ermita, un molino, una romería, una forma particular de hablar, una arquitectura construida con los materiales del territorio o una fiesta que solo tiene sentido porque todavía quedan vecinos dispuestos a organizarla.

La desaparición de un pueblo tampoco significa necesariamente que sus edificios desaparezcan al día siguiente. El riesgo empieza antes: cuando deja de haber vecinos suficientes para mantener una iglesia, abrir un negocio, organizar una fiesta, cuidar los caminos, transmitir una tradición o simplemente vivir de forma permanente en sus calles.

Y ahí está precisamente la principal advertencia que lanza el mapa de AXA y Correos para Zamora: 205 localidades se encuentran, según esta estimación, por debajo de los 50 años de esperanza de vida. No es una fecha de caducidad, pero sí una fotografía de la fragilidad demográfica de buena parte del territorio provincial.

La cifra más preocupante es la de los seis núcleos que no llegan a los diez años. Pero detrás de cada número hay una historia diferente. Y, como recuerda la propia iniciativa ‘Esperanza de Pueblo’, mantener vivo un pueblo no consiste únicamente en conservarlo en un mapa: significa garantizar que siga existiendo la comunidad humana capaz de mantener su memoria, su patrimonio y su forma de vida.