Hoy de nuevo me he aguantado las lágrimas mientras jugaba con mi hija intentando mantener su inocencia. Intentando no pensar que si quiere estar a salvo deberá vivir con el miedo como compañero. Lo he intentado pero el dolor y la rabia es más fuerte. Estas Navidades una mesa estará vacía en casa de Laura y no es justo.
No me importan los traumas que tenga, ni su edad, ni porque lo ha hecho, solo quiero que se haga justicia y no pase lo mismo que con Leticia y con tantas otras a las que les arrebataron cruelmente su vida.
Porque somos más los que hoy nos unimos en el dolor y seguimos creyendo que en este mundo hay más bueno que malo, por eso hay que hacer algo. Menos discursos y menos excusas señores políticos y me da igual su color. Más protegernos, por favor, y conseguir que algún día, no muy lejano, podamos vivir libres y sin miedo.
DEP Laura
Leticia Galende







