Algunos de los retos que se han planteado son: desestacionalizar el turismo en territorios rurales, atraer a nómadas digitales y generar una economía circular y una movilidad sostenible

La localidad portuguesa de Miranda do Douro acogía esta semana una reunión de trabajo del proyecto europeo Dura Douro, que ha servido para poner en común con agentes del territorio y profesionales, las múltiples oportunidades que ofrece el Duero como destino turístico fluvial, en un territorio con un gran valor paisajístico, cultural, gastronómico y, cómo no, humano.

La reunión contó con la participación de representantes de todas las entidades que integran el consorcio que da vida al proyecto: desde España, la Fundación Santa María la Real; el clúster Hábitat Eficiente AEICE y la Asociación Ibérica de Municipios Ribereños del Duero (AIMRD) y, en Portugal, el Instituto Politécnico de Bragança (IPB).

La encargada de dar la bienvenida a los asistentes fue Helena Barril, Presidenta da Cámara Municipal de Miranda Do Douro, quien reseñó lo importante que resulta para el municipio contar con una frontera natural, el Duero, de las más antiguas del mundo. En la misma línea, Carlos Ferreira, técnico superior de Turismo, ponía en valor aspectos que en otros territorios pueden ser considerados un inconveniente y que aquí se transforman en oportunidad, como el hecho de tener una frontera fluvial y no montañosa, en un territorio transfronterizo que une la cultura portuguesa y la española, con una densidad de población, relativamente baja, lo que ofrece tranquilidad y calma tanto para el visitante como para la población.

Experiencias concretas

La sesión de trabajo e intercambio de experiencias, sirvió también para acercarse a otras entidades y asociaciones. Así, por ejemplo, David Salvador, director de la Estación Biológica Internacional del Duero, explicó que su principal objetivo es conservar y promover el desarrollo sostenible de este espacio único a ambos lados de la frontera. Una meta que consiguen, principalmente, con recursos privados, mediante, los viajes y cruceros por el Duero o la venta de productos autóctonos.

Uno de los retos más innovadores que han afrontado fue el diseño de una embarcación solar con certificación ecológica que genera cero emisiones, residuos, ondas o ruido. Algo que lograron, gracias a un proyecto de cooperación en el que contaron con la ayuda del hijo de Jacques Cousteau. Su participación en proyectos de cooperación, les está permitiendo, igualmente, analizar el fitoplancton para evaluar la calidad del agua o estudiar los procesos de cría de aves autóctonas. La limpieza del río y sus márgenes en el área de Sanabria, es otro de sus retos, para lo que cuentan con una red de voluntarios. Un dato curioso es que en su primera campaña recogieron 440 kilos de vidrio, plástico y otros desechos.

Patricia García, de la red de cruceros costeros y fluviales, apuntó que su principal reto es una red de destinos náuticos y fluviales, más allá del turismo de sol y playa, para contribuir a una desestacionalización del turismo en territorios rurales, atraer a nómadas digitales y generar una economía circular y una movilidad sostenible. Desde la Associação para o Desenvolvimento, Jorge Jacoto Lourenço,  expuso algunas de las  acciones que han llevado a cabo para preservar el patrimonio natural y cultural de Picote. Por su parte, Ana Isabel Rodríguez, expuso la experiencia de la AIMRD, en la gestión de recursos fluviales en torno al Duero.

Estudio sobre la percepción de los residentes

El encuentro se cerró con la exposición de Paula Odete de la Universidad Politécnica de Bragança, quien expuso los resultados del estudio «Perceção dos residentes em zonas transfronteiriças sobre os impactos do turismo: algunos números», realizado dentro del proyecto Dura DOURO.

El estudio, según explicó, se basa en un cuestionario, que tenía en cuenta tres aspectos fundamentales: el turismo, su impacto en el territorio y el perfil de los residentes.  La investigación se ha centrado en las localidades españolas de San Martín de Castañeda, Río Manzana y Fornillos de Fermoselle y en Río Duero, Braganza, Miranda do Douro, Aenor y Bemposta, por la parte portuguesa.

La principal conclusión del estudio es que, a nivel general, los entrevistados consideran que la zona recibe un número entre moderado y alto de visitantes, teniendo en cuenta que la inversión realizada en la promoción es vista como baja o moderada. La mayoría de las personas encuestadas aboga, igualmente, por incrementar la inversión para atraer a nuevos públicos.

Dura Douro

Cabe recordar, que Dura DOURO nace con el objetivo de visibilizar y poner en común los recursos y experiencias desarrollados en proyectos anteriores como Flumen Durius, Ruta Ibérica o Discover Duero Douro para difundirlos, consolidarlos e integrarlos en el territorio convirtiéndolos en un verdadero recurso de futuro.

El proyecto se enmarca en el programa europeo Interreg POCTEP e implica a tres entidades españolas y una portuguesa. Desde España trabajan de modo coordinado, la Fundación Santa María la Real, el clúster Hábitat Eficiente AEICE y la Asociación Ribereña de Municipios del Duero (AIMRD), quienes ya formaban parte de los proyectos precedentes. Junto a ellos, se encargará del desarrollo del proyecto en Portugal, el Instituto Politécnico de Bragança Un equipo multidisciplinar integrado por una decena de técnicos e investigadores de las tres entidades participantes, trabajará hasta junio de 2023 en el desarrollo de Dura DOURO.

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