
El fotógrafo aprovechó que la localidad zamorana era uno de los enclaves más idóneos para contemplar el fenómeno en España para lograr una imagen que llevaba dos años preparando, alejada de la corona solar convencional
Benavente se convirtió el pasado 12 de agosto en uno de los puntos de referencia para la observación del eclipse solar total, y hasta allí viajó el astrofotógrafo portugués Rui Santos con un objetivo muy concreto: capturar una imagen que llevaba dos años imaginando. La localidad zamorana, situada dentro de la franja de totalidad, ofrecía las condiciones que el fotógrafo buscaba para su proyecto, con una fase de totalidad de poco más de un minuto de duración.
La elección de Benavente no fue casual. Frente a la opción de sumarse a los puntos más concurridos a lo largo de la franja de totalidad, Rui Santos optó por esta localidad al encontrar en ella una línea de horizonte despejada y un entorno más tranquilo, alejado de la masificación de otros lugares, que le permitió concentrarse en la captura y vivir el fenómeno de una manera más personal e introspectiva. «Quería encontrar mi propio espacio y vivir ese momento de una forma más personal e introspectiva», explica el fotógrafo.
El resultado fue la imagen que había planeado: una composición que muestra la corona solar y sus estructuras, preservando las diferentes tonalidades de luz que se hacen visibles durante la totalidad. Para la captura, Rui Santos utilizó una Sony A6000 con un objetivo Sony 55-210 mm, disparando a 210 mm, equivalentes a 315 mm en formato completo.
La técnica empleada durante la totalidad se basó en distintos tiempos de exposición, lo que le permitió registrar la amplia gama de luminosidad del fenómeno y recuperar información tanto de las regiones más brillantes como de las estructuras más tenues de la corona solar. Todo el proceso se desarrolló sin seguimiento del cielo, sin programación previa y mediante captura manual con disparador remoto, alternando entre distintos modos de disparo y ajustando la secuencia en tiempo real conforme avanzaban las fases del eclipse.
La preparación, de hecho, fue una parte esencial del proyecto. Durante más de dos años, Rui Santos estudió el fenómeno, definió las exposiciones necesarias y probó y adaptó su equipo a las exigencias de una captura que debía realizarse en un intervalo de tiempo extremadamente corto y sin posibilidad de repetición. «Cuando finalmente llegó, tuve que confiar en todo aquello que había preparado», relata el fotógrafo.
El resultado final se aleja de la representación habitual del eclipse como una simple imagen ampliada del Sol. Rui Santos buscó transmitir la transformación de la luz durante la totalidad y revelar estructuras de la atmósfera solar que normalmente permanecen ocultas por el brillo de la fotosfera, aprovechando precisamente las condiciones que Benavente le ofrecía para lograrlo.
Para el fotógrafo, la imagen representa también la culminación de un proceso acompañado por muchas personas a lo largo de los últimos años. «Esta fotografía no es solo mía. Fueron muchas las personas que siguieron mi trabajo, vieron mis fotografías, comentaron, compartieron y me animaron a lo largo de este recorrido», señala. La experiencia, además, fue compartida con un grupo de amigos que acompañó a Rui Santos en Benavente, de modo que un objetivo inicialmente personal terminó convirtiéndose en una experiencia colectiva.







