
La Asociación Transfronteriza RIONOR reúne a vecinos, autoridades y antiguos contrabandistas en una jornada festiva de convivencia, tradición e intercambio cultural entre España y Portugal
Las antiguas escuelas de Moimenta, en el municipio portugués de Vinhais, acogieron con un lleno absoluto la celebración de la ‘Velada Rayana’, una jornada de convivencia organizada por la Asociación Transfronteriza RIONOR. Con la colaboración del Consejo Parroquial de la localidad y del Municipio de Vinhais, el evento superó todas las expectativas de asistencia, convirtiéndose en un espacio de encuentro y hermandad entre los habitantes de ambos lados de la frontera hispanoportuguesa.
La jornada dio comienzo con los sones de la tradición musical local a cargo de una banda de gaitas integrada por miembros hispanos y portugueses, así como la actuación del Grupo de Armónicas Moimenta da Raia. Tras la apertura musical, tomaron la palabra el presidente de RIONOR, Luis Meirinho, el presidente del Consejo Parroquial, Romeu Diegues, y el vicealcalde de Vinhais, Artur Marques. Posteriormente, la escritora Idalina Brito ofreció una perspectiva geográfica y literaria sobre este territorio fronterizo
El núcleo central del encuentro estuvo dedicado al contrabando, elemento histórico que sirvió de leitmotiv para la jornada. En una mesa de testimonios vivos, un antiguo guarda fiscal y dos «pasadores» procedentes de ambos lados de la ‘raya’ compartieron sus vivencias de cuando el estraperlo suponía un recurso indispensable para la economía familiar de la zona. Entre las anécdotas relatadas se rememoraron las duras travesías nocturnas por la sierra para transportar el codiciado café portugués hacia España al abrigo de la vegetación, un pasado de penurias que hoy forma parte del legado oral y del anecdotario popular de los vecinos.
El programa continuó con los relatos tradicionales del narrador Acacio Pradinhos, que amenizó el ambiente previo a una comida comunitaria en la que participaron autoridades, vecinos y visitantes. Durante los postres, el grupo leonés Folk de Filandón puso el broche final con un repertorio de romances, relatos y música tradicional que fue coreado por el público asistente, evidenciando la estrecha cercanía cultural y humana existente entre los pueblos de la frontera, donde el idioma supone hoy la única y leve barrera.


