
Un gol del ariete rojiblanco en el minuto 91 evita la derrota ante el Nàstic de Tarragona en un duelo condicionado por el estado del césped
El Zamora CF logró este domingo un valioso empate (1-1) frente al Gimnàstic de Tarragona en un Ruta de la Plata empapado por la lluvia. El mal estado del terreno de juego marcó un partido con mucho juego directo y dificultades para elaborar, pero los de Juan Sabas no se rindieron y, pese a verse por detrás en el marcador, encontraron premio en el descuento gracias a un tanto salvador de Pito Camacho.
El choque comenzó con un ritmo alto y con ocasiones para ambos equipos. El conjunto visitante fue el primero en intimidar, pero Fermín estuvo atento. Poco después, Álvaro Romero acarició el gol tras un gran centro de Pito, y el propio delantero almeriense rozó el tanto con un cabezazo que se marchó rozando el poste. El Zamora, consciente de lo que había en juego, salió a morder.
La mala noticia para el Nástic llegó en el minuto 13, cuando Pablo Fernández tuvo que retirarse lesionado. A partir de ahí, los visitantes dieron un paso adelante y gozaron de sus mejores minutos en la primera parte, obligando a la defensa rojiblanca a multiplicarse. Antes del descanso, el Zamora tuvo las más claras, incluida una doble oportunidad en la que Rebollo salvó un mano a mano y Pito mandó fuera con todo a favor.
El segundo tiempo arrancó con un mazazo. En el 49, Antoñín culminó una contra de libro tras centro de Roberto Torres, aprovechando la espalda de la zaga rojiblanca para adelantar al conjunto catalán. El gol no sentó bien a los de Sabas, que durante algunos minutos se vieron superados. Fermín evitó el segundo en un mano a mano con el propio Antoñín.
Pero el Zamora no se rindió. Sabas movió el banquillo y dio entrada a Roni, Joel Priego, Dani Hernández y Guille Macho en busca de frescura. Los zamoranos, empujados por su público, se volcaron sobre la meta rival, aunque el Nàstic se cerraba con orden y arañaba segundos al reloj. Carlos Ramos lo intentó con insistencia desde la frontal, y el agua volvió a jugar su papel al frenar varios balones decisivos.
Cuando el partido agonizaba, llegó la recompensa. En el 91, Pito Camacho, el más insistente, encontró el premio a su trabajo con el gol del empate tras una jugada embarullada en el área. El Ruta lo celebró con rabia: el Zamora sumaba un punto ante un aspirante al ascenso y mantenía su buena dinámica ante equipos de la zona alta.
Con este empate, el conjunto zamorano alcanza los 39 puntos y sigue afianzando su objetivo de permanencia. La próxima semana volverá a jugar en casa, esta vez ante el Cornellà, en otro duelo crucial para seguir soñando.


