
Se trata de una iniciativa que se gestó en la Feria de Turismo de Berlín
La Fundación Rei Afonso Henríquez, a las orillas del Duero en Zamora, acoge el primer encuentro internacional de molinos que reúne a representantes de Alemania (Berlín-Brandenburgo y Mecklenburg-Pomerania Oeste) y de España para debatir sobre la recuperación y el futuro de este patrimonio. Esta iniciativa germinó hace dos años en la Feria de Turismo de Berlín tras los primeros contactos con la asociación germana, con el objetivo de revitalizar el sector turístico y aprender de los métodos de trabajo europeos.
Durante las jornadas, según ha explicado el concejal de Turismo, Cristoph Strieder, expertos alemanes y españoles ponen en valor un modelo de actuación triple que abarca la restauración, la búsqueda de nuevos usos y una intensa labor pedagógica y educativa para evitar la pérdida del conocimiento molinero. Entre las actividades programadas destacan las ponencias sobre la rehabilitación de las aceñas zamoranas —comenzando por Olivares y Cabañales— y los molinos de Gijón, así como conferencias centradas en la molinología del Duero y en la cooperación internacional con países como Polonia.
Más allá del atractivo turístico, el concejal y los participantes recalcan que el patrimonio molinero responde a las necesidades cambiantes del presente y del futuro. Ante la obsolescencia de las antiguas estructuras de producción harinera, surge una conciencia patrimonial que busca nuevas utilidades para estos edificios, incluida la generación de energía hidráulica. De este modo, tecnologías milenarias se revalorizan como herramientas clave para afrontar las futuras transformaciones económicas y energéticas.
Por su parte, Torsten Rüdinger, miembro de la asociación Mühlenverein Berlin-Brandenburg y gestor del museo de viento holandés en Potsdam, destacó que la labor de conservación no se limita a mantener estáticos los monumentos históricos. A través de la gestión activa de estos molinos como museos de producción, se fomenta tanto el servicio de visitas y la divulgación educativa como la propia actividad productiva de harina, integrando la historia con la participación ciudadana.







